jueves, 28 de enero de 2010

Presencia

El viento crepita en la noche
gelida y oscura;
es invernal y cala
en los huesos;
como filosos clavos que
se instala en la piel.
Los libros tienen brazos
que me acunan,
que me acaloran entre palabras.
Con insistencia busco
el calor de la ciudad
alla en el valle;
busco el color de la flores
en el jarron sobre mi mesa,
busco los rostros en las fotografias,
y las voces entre mis recuerdos
mas tempranos.
El viento canta canciones
que ahullan como lobos
perdidos,
el viento se lleva
mis pensamientos vencidos
por el cansancio.
Me dejo llevar por el arrullo
austero,
me dejo seducir por la luz
de la sombra.
Siento mi cuerpo acurrucado
en medio de la noche
siento que la mente cede
y se aplaca
se mece al compas de la nada
y la presencia se vuelve
eterna!

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